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martes, 14 de agosto de 2012

Cambios de existencia

Imagen de Google




El viaje más importante de tu vida fue el único que no hiciste, todos los que después vinieron solo fueron una huida hacia adelante en busca de las respuestas y los interrogantes que dejó en tu memoria.
Recuerdas aquel domingo, tu padre te despertó para volver a preguntarte si no habías cambiado de opinión respecto a acompañarlos a dar una vuelta por los pueblos del alrededor. Le respondiste que no, querías prepararte la única asignatura que se te resistía. Era la primera vez que no compartiríais su día libre. Nunca más lo volverías a ver, vivo. El coche donde viajaban se empotró en una curva, tu hermano, tu madre y el conductor resultaron heridos.
Los hombres de la Cruz Roja no encontraban las palabras para comunicarte la noticia, no estaban preparados para dar un anuncio así a una adolescente. En tu memoria hay un hueco sobre aquellas horas y la quimérica sensación de que de haber estado con ellos nada de eso hubiera ocurrido. No dependía de ti, pero aquel viaje cambió el curso de tu vida.
 Lo único cierto es que la existencia de algunos cambia según se pisa el acelerador.

33 comentarios:

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Esta historia tan dura es tan real, Elysa, que se nos cuela en el corazón y nos deja el peso de las oportunidades perdidas. A eso me has llevado con tu micro de hoy, a preguntarme si estaría en paz con todos, si habría dicho todo lo que tenía por decir de irme hoy mismo, así, de improviso.

Considero que has acertado de pleno en la elección del narrador en segunda persona, que nos habla a cada uno al oído, así como en el plano semántico en que mueves el relato, dado que lo dotas de gran intensidad emocional.

Extraordinario trabajo.

Un beso grande.

P.D. Me hace ilusión haber llegado primero.

TORO SALVAJE dijo...

Nuestras vidas son tan frágiles... en cualquier momento, en cualquier esquina puede aparecer la muerte.

Besos.

Yashira dijo...

A veces me pregunto si existe realmente alguien ahí arriba, o en algún lugar, que mueve las piezas de nuestra vida. Resulta tan caprichoso a veces lo que nos ocurre. Este relato es duro, muy duro y tan verídico, cualquiera de nosotros puede vivir algo parecido. Es cuestión de segundos, y cuestión de un sí o un no. Qué frágiles somos y qué frágil nuestra existencia.

Besos Elysa, me ha gustado mucho y me ha dejado pensativa.

mariajesusparadela dijo...

Sí, ante algo así todos pensamos que nosotros deberíamos haber hecho algo por cambiarlo. Y que hubiéramos podido...

L.P. dijo...

Nunca sabremos si el destino está escrito, si cada decisión que tomamos tiene consecuencias que nunca podemos imaginar.
Un gran micro que duele. Una chiquilla que tenía que estudiar, quizá el destino quiso que se salvara.

Abrazos a millones

Cortacuentos dijo...

Buen micro, aunque esa narración en tercera persona le da un aire extraño. La verdad es que aunque nunca me haya pasado, entiendo que esos hasta luego definitivos tienen que ser durísimos y probablemente dejen en el cuerpo... es duro. Y más cuando el tren que descarrila lo hace fortuitamente sin ti.

Felicidades. Una perta.

Ximens dijo...

Ya sabes Elysa que no suelo opinar sobre relatos personales, están escritos desde muy adentro como para decir que le falta una coma o le sobra una frase. Lo que planteas es frecuente en quienes han vivido situaciones similares. Es el sentimiento de culpa por no haber estado allí para evitarlo. Pero sabes, que aunque esas preguntas no tienen respuestas, nunca dejaras de hacértelas pues te pilló en una edad muy delicada. Desde Vallekas con amor.

Gala dijo...

Una cruel realidad.
La verdad es que la vida es demasiado valiosa, y nunca sabes que nos va a regalar. Ha veces son regalos macabros que marcan nuestra existencia.
Me ha encantado tu modo de relatarlo, con la realidad de la crueldad de un suceso así.

Preciosas tus letras siempre.

Besitos mediterráneos.

Humberto Dib dijo...

Una excelente forma de mostrar la fragilidad del ser, lo efímero de la existencia.
Literatura y Filosofía.
Un beso.
HD

Miguel Ángel Page dijo...

En unas pocas líneas me sacudes. ¿Estoy haciéndolo bien? para el presente. ¿Y si...? para el pasado-futuro.
Por otro lado, Ximens ya sabe lo mucho que me gusta la segunda persona cuando está bien usada (como en Aura o aquí) aunque el sea un bellaco y se meta conmigo por usarla indiscriminadamente.
:)
Lo dicho, felicidades.
Un beso

Margary Gamboa dijo...

Esa sensación de culpabilidad que siente el personaje de tu micro la reconozco tan cercana, así me sentí cuando el momento de mi padre llegó y pese a que no me moví de su lado, no supe situar a los médicos hacía donde debían orientar sus análisis y pruebas.
Ellos me dijeron que no me sintiese así, que era inevitable, que ni siquiera ellos podían imaginarlo. Lo tuve ahí, al alcance de mis ojos y no lo supe verlo… Si lo hubiese sabido ver. Quizás, quien sabe… Al igual que tu personaje, yo también viviré para siempre con esa duda.
Excelente escrito. Mis felicitaciones.

Karras dijo...

Así es. Con demasiada frecuencia olvidamos que la velocidad emborracha. En ese momento no somos conscientes de lo que podemos dejar atrás al pisar el acelerador,vidas futuras destrozadas por una mala decisión o un momento de mala suerte. Un beso Ely. Es impactante.

Sandra Montelpare dijo...

El tono intimista que le da la segunda persona lo hace aún más doloroso. Igualmente, la primera frase es un mazazo que te parte la crisma. No se sale ileso de este micro, no. Tremendo micro, Ely. Saludos van!

mientrasleo dijo...

Es lo que tiene la vida, nunca sabes el momento en que te estás despidiendo de ella.
Tremendo..
Besos

Dorothy dijo...

Ésa era la pesadilla que más tenía de niña, es algo que me sigue angustiando cuando soy la única de mi familia que no hace un viaje... Es el horror más absoluto. Se me ha puesto el cuerpo en tensión al leerte. Me fascina cómo eres capaz de concentrar las emociones en apenas un par de párrafos.

Un besazo

Cabopá dijo...

Has narrado una situación inenarrable,con las palabras precisas muy claro y con mucho tiento...

Es triste la historia, espero que no la hayas vivido.

Besicos,salados amiga.

Laura dijo...

Yo siempre digo a los míos que hay que meterse a la cama en paz con todos. Lo horrible es si sucede durante el día ...y justo antes discutiste por cualquier tontería.

Me ha gustado mucho la voz narradora, muchísimo, a pesar de lo trágico del suceso.

Besos Ely,
sigo con caaaaalor, mucho....

CDG dijo...

Trágica es la vida si se piensa en que una decisión puede cambiar todo de repente.
Lo has contado con tanta sencillez e intensidad a la vez, que sobrecoge desde la primera frase.
Bravo.
Un beso.

Arte Pun dijo...

Así es la vida, nos acecha la muerte durante toda ella, y también lo que has llamado cambios existenciales.

Gracias Ely por el relato. Un beso

Carmen dijo...

Toda nuestra vida es una constante elección, a veces acertadas y otras no tanto. Y vamos trazando nuestra vida... o nuestra muerte.
Besazos,

Laira dijo...

¿Y cuantas veces por una decisión hemos pensado que el destino había cambiado? ¿habría sido mejor la otra opción? podemos volvernos locos si pensamos continuamente en si nos hemos equivocado.
Me ha gustado, como siempre.
¡Viva tú!

Horacio Beascochea dijo...

Crudo relato y muy buen narrado. Llego por recomendación de Pedro Sánchez Negreira y me quedo un rato.

Saludos

MariCari♥♥♥♥♥ dijo...

Venga... voy a ser tétrica o capitalista o alguien que no soy yo... bueno sí, un poquito cínica sí puedo llegar a ser... así que... ahí va... ¿Y tenían seguro? Y qué hizo el chico con tanta pasta, seguro que dejó los estudios...

PD No, es verdad, el cariño de nuestros seres queridos no tiene precio... Bss amiga

Puck dijo...

Qué duro. Lo intuía desde el principio pero he seguido leyendo con el corazón en un puño.
saludos emocionados

MJ dijo...

Sobrecogedor relato, Elysa. Y tan real que pone los pelos de punta.
Toda precaución al volante es poca.

Un beso.

X dijo...

Brillante post. Quién sabe, igual salvó la vida por quedarse estudiando. Igual no. Lo que sí sé es que si tuviera 100 ocasiones más de hacer esa elección, las 100 elegiría quedarse estudiando.

Enmascarado dijo...

Un duro post Ely, bien narrado y que plantea una de las dudas existenciales más comunes. Quien no se ha quedado con sentido de culpa en alguna ocasión. El destino juega así, y en estos casos no da una segunda oportunidad.

Besitos.

historiadedomingo dijo...

Creo que este relato concienciaría mucho más que algunos de los anuncios del gobierno. Escalofriante, pero bello en la forma. Dicho esto, espero que el próximo sea más alegre y pueda terminarlo con una sonrisa, como las que acostumbras a robarnos.

¡Un beso, Elysa!

Juan Luis López dijo...

Demasiado real, demasiado duro.

Un besazo enorme desde el planeta desconexión!!!

Zamarat dijo...

Ufff! Qué historia tan dura y cruel!
Abrazo!

Katy dijo...

Es una historia más frecuente de la que quisiéramos. Tantas veces el destino juega a las cartas., Culpabilizarse de nada sirve. En un coche la vida cambia de un segundo a otro. Nos la jugamos y seguimos sin enterarnos.
Bss

Puri dijo...

La vida te cambia en un instante, por una decisión, a veces por simple azar. Relato duro, como la vida.
Besos

Miguel Urda Ruiz dijo...

Lo veía venir, Ely, lo veía venir conforme iba leyendo.

Ah, un nudo en la garganta me has puesto.

Increible historia, dura, cruel y a la reflejo de la frágilidad del ser humano.

Un beso gigante o por lo menos como yo de grande.

Miguel