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miércoles, 9 de octubre de 2013

Manuel-Raquel

Ilustración de Catiak




Es difícil, pasear alzada sobre unos tacones de veinte centímetros con un pie del cuarenta y seis. Es difícil, aguantar las lágrimas siempre. Es difícil, no oír los cuchicheos a tu espalda, las risas indisimuladas a tu paso. Es difícil, evitar enamorarse de quien nunca será capaz de ver la mujer que vive en tu interior. Es difícil, que el mundo comprenda que no elegiste nacer con este cuerpo, que no te muestra, que te ciñe y te aprisiona, que te condena a una larga agonía. Es difícil, enfrentarse cada día a la imagen que devuelve el espejo, a la angustia de no encontrarte en esa cara que observa sin reconocerte. Pero, es fácil alzarse desde la barandilla de ese puente, para abrazar el vacío, soñando que esa oruga permita eclosionar la belleza de la mariposa que lleva dentro. Al final no importará que fuera difícil o fácil, solo percibirán el cuerpo de Manuel sin entender que dentro aprisionaba a Raquel.

11 comentarios:

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Un micro tan real y bien descrito que duele. Me ha gustado mucho.
Besicos muchos.

Dorothy dijo...

Cómo duele. No sólo son los cuerpos Manuel los que aprisionan espíritus Raquel. Hay muchas otras veces en las que el cuerpo es una condena.

Un besazo, preciosa
Me alegro de leerte
Me alegro mucho

CDG dijo...

Hay más gente así de la que pensamos.
Un beso.

L.P. dijo...

Ely me admira la sensibilidad con la que narras los sentimientos de ese personaje.

Muchos abrazos querida amiga.

Katy Sánchez dijo...

Una forma muy sentida y bella de explicar este mundo tan complicado.
Es difícil de entender este mundo tan complejo desde fuera pero existe y no debe de ser fácil a tantos enfrentarse con su realidad.
Bss

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Este micro, Ely, es como una tormenta de sentimientos que azota al lector para acabar sumergiéndolo en la pérdida; una pérdida absoluta y definitiva, que incluye el propio sentido que lleva nuestra sociedad.

Como casi siempre en tus letras, subyace una crítica social que permanece pinchando la conciencia del lector.

Para ser un ejercicio de viernes, me quito el sombrero.

Un beso grande.

Luisa Hurtado González dijo...

Muy verdad. Verán a Manuel sin saber que Raquel estaba dentro. Y cuando era Raquel, la gente se alejará de ella.
Es una encerrona de muy dificil resolución, muy muy difícil.
Bien contado, lo has hecho con elegancia y respeto. Se agradece.

karras dijo...

Y lo peor de todo es que los que estamos verdaderamente aprisionados por nuestros prejucios somos los que nos atrevemos a juzgar.
La naturaleza también comete errores y el más cruel es el de la intolerancia humana. Besos.

Ximens dijo...

Un micro sobre la intolerancia, Elysa. Quizás un día alguien tenga que pedir perdón con años de retraso por haber predicado ese desprecio. La metáfora de la crisálida es clara. Como siempre, tus relatos de denuncia llegan al corazón y la conciencia. Un acierto esa ilustración de Catiak.

María Pilar dijo...

Un relato que llega muy dentro por la crítica social que aporta con respeto y tolerancia.
Me ha gustado mucho leerte

Laura dijo...

Buf Eli, y ¿esto te ha salido en un viernes creativo? ¡jolín! ¡qué bien lo has hecho!

Me gustan esas frases que inician de la misma forma, porque al final, rompes la cadencia y nos desvelas la crueldad de una sociedad que por mucho que se jacte de tolerante, tiene un largo camino por recorrer en todo aquello que es diferente.

Me gusta porque has sido cauta al narrarlo y muy sensible.

Un beso Ely ¡cuánto tiempo sin leerte! pero cómo me alegro de haber llegado. Abrazos.