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lunes, 16 de abril de 2012

A veces los críticos…

Imagen de Google

   
 Rocío tenía tanta hambre que ni siquiera se preocupó de recoger los cartones sobre los que había dormido. El cajero automático había sido un buen lugar para pasar la noche pero ahí no encontraría nada comestible. Era preciso localizar comida donde fuera, su estomago mordía, el dolor era tan intenso que apenas podía enderezarse; necesitaba con urgencia algo que llevarse a la boca. No fue consciente del grito que escapó de su garganta y que cruzó como una descarga aquella plaza.
    Los dos hombres que caminaban charlando animadamente se quedaron paralizados ante aquel potente lamento, se miraron con asombro y estupor y se dirigieron sin dilación hacia la autora de semejante aullido.



Programa del Carnegie Hall de Nueva York
Primavera 2012
Por primera vez y en rigurosa exclusiva tenemos el inmenso placer de ofrecerles la actuación de la famosa cantaora Rocío.
Aclamada en el mundo entero como la mejor en su género. Van a asistir al único recital que ofrece cada siete días, disfruten de la velada y sumérjanse en el quejido de esta artista excepcional.



38 comentarios:

Sara Lew dijo...

Jajaja. A veces el hambre...
Qué bueno. Ese quejido tan sonoro, ese lamento que le lleva a la fama.
Un abrazo.

La Dame Masquée dijo...

Bueno, al menos pudo rentabilizar su hambre y convertirlo en arte. Pero me pregunto qué hará ahora que parece que ya dejará de tener hambre! Cómo arrancará su "quejío"?

Feliz día, madame.

Bisous

Anita Dinamita dijo...

El hambre y la carencia como motor de la creatividad, a veces solo hace falta que alguien lo descubra.
Un abrazo

Emilio Manuel dijo...

¿Eso estaba en el programa?. ¿La artista no lo vio?, desde luego parece que todos los flamencos son unos muertos de hambre, ¡¡la cosa tiene wewos!!.

Saludos

Daviblio dijo...

Tantos estrellados por cada estrella... y no siempre la fórmula del éxito es proporcional a la valía del artista. Pero así es.

Gracias por tus originales escritos...

Un beso!

TORO SALVAJE dijo...

No hay mal que por bien no venga...

Besos.

Patricia Nasello dijo...

Creo que siempre es alguna profunda carencia lo que lleva a expresarse a un artista. Te micro lo revela maravillosamente.
Besos!

Rosa dijo...

El hambre suele agudizar el ingenio... O eso dicen, en este caso el grito.

Besos desde el aire

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

De ahí nace el cante jondo, del dolor y el sufrimiento, del hambre y de la incomprensión...

En tu relato describes la realidad con arte y también con salero, que falta nos hace tal y como está el patio.

Un abrazo :)

MariCari♥♥♥♥♥ dijo...

Ely no te pillo, lo siento, no sé si es que Rocío se ponía a tono así de ese modo, como método "nikinsquitoa" o algo así... o que haces una comparación de un arte maravilloso con un grito de hambre, o que el flamenco tiene hambre...

porque yo habría dado el grito si consulto mi saldo en el cajer... te lo juro!! ja, ja... Bss

Anónimo dijo...

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Dorothy dijo...

Me quedo con la avaricia de los gestores del Carnegie Hall, capaces de matar de hambre durante siete días a Rocío con tal de llenarse los bolsillos de monedillas y billetes.

Fantástico, como siempre.

Un beso

L.P dijo...

Ajayyyayayayyyy!!

Qué arte tiene mi Ely!!

Un estupendo micro, con imágenes, sonido y sentimiento.

Abrazos muchos

CDG dijo...

Un grito de necesidad que atraviesa el azar hasta hacerlo dinero...
Me parece atrayente la forma que tienes de enlazar los tiempos.
Un beso.

Cabopá dijo...

Hoy también te he leído en El Microrrelatista, allí he dejado mi impronta...

Aquí te digo que me gusta tu forma de narrar, el arte de las palabras salen de dentro cómo el quejío del cante jondo...Tuvo suerte la protagonista, otros, ya sabemos siguen entre cartones...
Besicos

Susana Camps dijo...

Es una contraposición muy audaz la que utilizas para armar este relato. Una buena apuesta, valiente y atractiva. Me gusta cuando experimentas porque nunca es a medias tintas, sino con determinación. Bravo.
Abrazos.

Miguel Urda Ruiz dijo...

Ely, sin palabras me has dejado, sin palabras.

Doble sentido o moraleja, teniendo arte impresionante tambien se pasa hambre.

Yo siempre tengo hambre de tus micros.


Un besote

Miguel

Lola Sanabria dijo...

Ese quejío hambriento, llegó hasta aquí y me puso el vello como escarpias.

Abrazos rocieros.

Nicolás Jarque dijo...

Elysa, cuando hay hambre todo el arte florece sí o sí, porque el esmero de mostrarlo es vital.

Un buen contraste de mundos.

Bessets.

Juan Ojeda dijo...

En mi caso -perdón la posible oscuridad o alergia natural a los críticos- no sentí al hambre como motor de la creatividad, sino que sentí lo absurdo de la profunda insensibilidad que muchas veces es el basamento de aquello que luego se configura socialmente como "sensibilidad artística"... en este aspecto me parece un micro excepcional.

Claro está, es mi interpretación; de ese modo lo hice mío.

Abrazos.

Ximens dijo...

Respecto al formato (estructura) quiero decirte que me descolocó tras la primera lectura. Fui a ver si la foto era un video par oír el cante o quejido. Cuando por fin entendí que se trataba de un relato con estructura de riesgo, me encantó encontrar "lo que no dices". Cómo son capaces los productores de las multinacionales de hacer que Rocío pase hambre durante siete días para que emita ese quejido. En definitiva, extraordinaria crítica a la productividad, al pago por horas, al todo vale, al solo te pago si produces, etc. Sombrero quitado y alucinado me has con el experimento. A mi me ha encantado, pues he tenido que pensar un poco. Besos desde Vk.

MJ dijo...

Y así debió de nacer el flamenco.
¡Ja ja ja! ¡Qué grande eres, Elysa!

Un beso.

Maite dijo...

Hay quien dice que la verdadera originalidad solo se da en circunstancias extremas, tal vez haya demasiada gente que lo crea y lo ejercite en otros en lugar de en carne propia

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Al igual que al Sr. Ximens, Don Javier, yo me quedé con la primera parte del micro, pensando en el final abierto que nos dejabas.

Cuando llegué al final y lo entendí todo, mi primera sensación fue de que quizás explicabas demasiado. Pero no. En la relectura me he dado cuenta que es lo que no escribes lo que hace excelente a este micro.

Mis aplausos, Ely.

Un beso.

Isabel Barceló Chico dijo...

Ojalá esos gritos de hambre, como el de tu protagonista, derivaran siempre en arte o, por lo menos, fueran escuchados y aliviados. Me gusta cómo has planteado el microrrelato y ese sustrato sociológico que revela, porque ese cante hondo al que hace referencia procede, casi siempre, de la pobreza. Besos.

mariajesusparadela dijo...

A este paso, España entera será un "quejío"

Carmen dijo...

De un grito... al estrellato.
Besos,

bichoraro dijo...

Pues a ver si tenemos la misma suerte que Rocio y algún crítico escucha los ayes y lamentos de este pobre país porque vaya tela!! un abrazo

Karras dijo...

Creo interpretar que el asombro por el grito de Rocio la llevó a la fama. Jolín y que se tenga que pasar tanto hambre para esto. UN BESO.

Xesc dijo...

Lo bueno que tiene contraponer situaciones a través de formatos diferentes es que no deja a nadie indiferente.

Y veo que has acertado.

Cuidado no venga alguien a hacerte pasar hambre para que escribas más y más y más...

Me gusta la paradoja esa que dice que el éxito y la creatividad viene del hambre pero para mantenerla sigue pasando hambre. Total, ¿de qué sirve? Para enriquecer al representante, a la empresa o alcanzar gloria después de muerto (de hambre, claro). Tortura en vida.

Abrazos grandes

Laira dijo...

¡Zasca! ¡otro final que me deja atónita!.
Siempre hay algo dentro de nosotros que nos hace destacar, pero muchas veces no lo llegamos a conocerlo nunca.
Siempre podemos refugiarnos en la idea de encontrarnos en nuestro camino a una persona que sepa sacarlo.
1 beso.

alma dijo...

Que lástima...cuántos competidores le deben estar saliendo a Rocío...cada día. Verás cuando empiece la letanía de los pensionistas pagando el 10%. Por fuera de serie que sea no creo que Rocío llegue a quejarse mejor que mi suegra :D

Besos, Ely. Me encantó

AGUS dijo...

Un texto surrealista, total. No me esperaba el quiebro del final, en que se desata el absurdo existencial. Muy bueno, Elysa.

Abrazos.

Zamarat dijo...

Raro... Aún así me ha gustado!
Abrazo!

Raúl Alvarez Quiñones dijo...

Bueno, al final tendrá para comer langostinos y jamón de pata negra jeje
Un besazo, mi niña.

Odys 2.0 dijo...

Espero que la doblemente pobre Rocío no tenga que ayunar seis días de la semana para poder quejarse como Dios manda el séptimo :-)

Besos, artista.

Manuela dijo...

Hay personas que vete tú a saber qué se toman para despertar su imaginación y poder escribir algo diferente.
Lo tuyo es talento.

Besos.

Coral dijo...

Jajaja!!! Que bueno!!

Un beso!