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lunes, 21 de mayo de 2012

El miedo tiene muchas caras


Imagen de Google


Lo miras, una y otra vez. Te mueves en dirección a las escaleras, paras y vuelves sobre tus pasos. De hoy no pasa, tienes que abrirlo.
De nuevo lo contemplas, la metálica superficie devuelve la imagen de un rostro descompuesto y asustado. El estomago encogido por el dolor que el miedo te produce, la mano apenas puede sujetar la llave, el temblor de los dedos es frenético. Eres consciente del hilillo de sudor que baja por la espalda, la tensión  agarrota todos los músculos del cuerpo. Estás a punto de caer al suelo, sin fuerzas te apoyas sobre la pared y apelando a los últimos restos de tu voluntad abres su negra boca.

                                                                        ***

Minutos después un vecino aterrado intenta reanimarte y solo puede contemplar como te apagas, tirada en el suelo, rodeada de  cartas con facturas impagadas que desde sus tripas ha vomitado tu inmisericorde buzón.

48 comentarios:

Sara Lew dijo...

Qué duro, Elysa. A veces de nada sirve posponer las malas noticias, porque al final llegan todas juntas y sienta peor.
Un abrazo.

enmalestado dijo...

je, je... El buzón convertido en un auténtico monstruo mes tras mes. Buena comparación, Elysa. El único pero es la foto que has puesto: me parece que da muchas pistas, adelanta demasiado lo que ocurre en el micro. Un abrazo

alma dijo...

Es verdad, el miedo es libre y además es tonto...los buzones...son aparatos siniestros, no me digas, lo mismo acogen facturas que publicidad del carrefour...

Un beso, Ely.

mariajesusparadela dijo...

No sé si encarcelar al buzón o al que emite las facturas...

TORO SALVAJE dijo...

Jajajajja, si, cualquier día nos va a pasar...

Muy bueno.

Besos.

Carmen dijo...

jajaja, el monstruo de las mil car(t)as!!
Besines,

Arte Pun dijo...

Muy bueno Ely, ese miedo real.
Podría contar con los dedos de una mano las noticas agradables que me han llegado a través del buzón de casa en un año, y me sobran dedos. Facturas, recibos, impuestos, peticiones de voto, fontaneros urgentes...

Gracias por tu relato. Un beso

Rosa dijo...

Una realidad que nos asalta todos los días y tal y como van las cosas a más de uno nos dará un yuyu el día menos pensado.
Genial Ely.

Besos desde el aire

Sandra Montelpare dijo...

Genial analogía, Ely! En una mano la llave del buzón y la otra, discando el 911 para acortar los tiempos de llegada de la ambulancia. Te dejo antes de que me dé un patatús a mí también.
Saludos van!

Raúl Alvarez Quiñones dijo...

Eso sí que es terror en estado puro jeje.
Un besazo mi niña.

Ximens dijo...

Jeje, Elysa, me río pero después lo pienso mejor: No tiene ninguna gracias cuando sé que está ocurriendo de verdad. Ese segunda persona nos mete de pleno. Yo estoy ahora con ese temor esperando la felicitación de Hacienda.
Me alegro de que todo vuelva a la "normalidad" en casa.

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

Hay buzones muy desconsiderados por ahí. Habría que detenerlos y explicarles que esas cosas no se hacen.

Un abrazo.

Lola Sanabria dijo...

Antes podías esperar cartas de amor, ahora sólo facturas. No me extraña que le tuviera miedo ni que le diera un síncope. ¡Menudo mundo!

Besos al por mayor.

La Dame Masquée dijo...

Ay, madame, usted sí que sabe acertarnos con nuestros terrores modernos! Ya da miedo abrir el buzón, y lo peor de todo es que el temor es perfectamente fundado.

Buenas noches

Bisous

Nicolás Jarque dijo...

Elysa, a pesar de lo dramático que resulta el relato, por la historia y el hilo que tan bien desarrollas, esa escena final me resulta muy cómica, casi esperpentica. Pero por desgracia, estoy seguro que se está dando en la realidad y muchas veces.
El temor al buzón y sus cartas malditas.

Me gustó.

Bessets.

PD: Te deje un regalo para ti en mi blog.

Isabel Barceló Chico dijo...

Ja, ja, genial como siempre, ely. Y aún no sé cómo no le ha mordido la mano al acercarla a la ranura... Un abrazo alegre.

Susana Camps dijo...

Uf, qué tensión tan bien trabajada... pensé que no era una persona, luego que había ocurrido una desgracia... ¡muy buen giro!
Abrazos sonrientes (a pesar del susto)

L.P dijo...

Ely, me encanta el uso que haces del narrador infidente, la intriga y el miedo que transmite el primer párrafo. Miedo real.

Abrazos enormes

Xesc dijo...

En el primer tramo me has tenido pegado a la silla diciendo que por favor, que abra ya lo que sea pero que lo abra que ya no puedo más hombre. Qué nervios.

Luego me recuerdas que ese miedo es tan real, tan cotidiano, tan de todos (casi) que he sentido ganas de bajar y quemar el buzón. Fijo que lo hago.

Y sí, siempre me pareció una boca negra...

Abrazos

Zamarat dijo...

Uff! Qué buzón más maquiavélico... Abrazo!!

Yashira dijo...

Ay Elysa qué bien llevaste el relato, de verdad me preguntaba: esa caja metálica que da tanto terror ¿qué puede ser?, lo último que imaginé es que fuese un buzón, pero teniendo en cuenta lo que recibimos ahora, lo entiendo... Antes abrías es buzón con ilusión por si algún amigo o enmorado te mandaba unas letras; ahora, tememos que llegue el cartero.

Besos desde mi mar,

CDG dijo...

Esas cartas pesan más que un planeta.
Muy buena esa historia de terror.
Te recomeindo el poema: Miedo, de Raymond Carver.
Besos.

Odys 2.0 dijo...

Podría haber corrido, pero, ¿de qué le hubiera servido? El buzón se habría despegado de la pared, habría proyectado hacia el suelo sus largas piernas articuladas y abriendo y cerrando su negra boca la habría perseguido hasta los confines del mundo...

El mío tiene las horas contadas. En cuanto termine de engrasar la motosierra...

Rosa dijo...

Tienes un regalín en el aire...

Besos desde el aire

Torcuato dijo...

Ja,ja, menudo desenlace.
La verdad es que los buzones andan llenos de publicidad y facturas. Ninguna carta de amor.
Besos.

Petra Acero dijo...

Elysa, muy actual, muy original. Focalizar la tragedia económica hacia resultados físicos, ahogando literalmente al ciudadano, ha sido genial!!!
Un abrazo.

Mar Horno dijo...

Elysa, me ha encantado. Muy divertido y sarcástico. El final me ha sorprendido. El tan amado buzón en tiempos pasados, que recibía postales y cartas de familiares y amigos, ahora sólo tiene publicidad y cartas del banco. Es para caerse redonda al suelo. Un beso.

Dorothy dijo...

Acabo de vivir algo parecido... Hace un tiempo leí en no recuerdo qué periódico una entrevista muy curiosa a un cartero que se acababa de jubilar. Explicaba que antes la gente veía al cartero y se alegraba, todo el mundo miraba el buzón todos los días, porque el buzón y el cartero, por lo general, traían buenas noticias: regalos, cartas de los seres queridos... Y ahora, en cambio, todos le tememos porque sólo son presagio de algo malo.

Un besote

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Un micro con una solución final que desarma al lector que -tensionado por el planteamiento previo- sonríe pensando que esa es la menor de las desgracias posibles.

Claro, luego llega la reflexión. Hay buzones que pueden llevarnos a que deseemos tirarnos de cabeza en aquel ascensor del hotel del que nos hablaste.

Un beso, Ely. Gran trabajo.

Yolanda Almansa dijo...

Tu relato me ha producido escalofríos. Bella forma de describir una realidad que nos acosa todos los días. Buen título.

Un saludo, Elysa.

ESPERANZA dijo...

Que bien relatado, el miedo está dibujado con tiralineas. ¡Fantástico!

Muchos besos,

Miguelángel Flores dijo...

En los buzones ya no vive el amor, sólo la inmisericordia. Suerte que yo no tengo, lo enterré vivo en el patio.
Abrazo grande, que ya hacía días.

Karras dijo...

Ni te quiero contar lo que yo siento cuando recibo cartas del banco extraidas de esa caja de Pandora. Un beso y ánimo.

Katy dijo...

Impresionante y real, Seguro que muchas veces nos tiembla la mano cuando tenemos que mirar el buzón. Como dices "abrir su boca negra"
Bss Ely

Enmascarado dijo...

Yo creo que los buzones distinguen de edad, y no sé si serán o no inteligentes, pero personalmente, según he ido creciendo, los buzones han pasado de dar alegrías y buenasnuevas a...bueno yo ya los castigué y ahora me llegan sentado y facturado online, sin papel.

Vesitos

mientrasleo dijo...

Magnífico, en apenas un puñado de palabras sentimos la presión y el miedo, nos agobia para, al final, darnos por aludidos en una situación cada vez más familiar.
Tremenda
Besos

Raúl dijo...

Buen ritmo y contención precisa. Un buen micro.

La Abela dijo...

Púes tu historia (por cierto muy buena) es el pan nuestro de cada día con los tiempos que corren, ¿algo exagerado? no te creas...la crisis llega lentamente en forma de facturas sin pagar en muchos hogares. Besotes

Adrián dijo...

Un relato con dos caras: para reír y para compadecerse. Me he imaginado al buzón, literalmente, escupiendo las cartas, una lengua grande y babeante. Hace tiempo que las buenas noticias no las suele dar el buzón.
Yo aún temo por la llegada de una carta de Endesa que se hace esperar desde febrero...

Un abrazo.

MJ dijo...

Si es que los buzones ya no son lo que eran...
Genial, Elysa :-)

Un besote.

AGUS dijo...

Yo no abro el buzón sin el casco puesto y una botella de oxígeno al lado, vamos. Un micro muy divertido, Elysa.

Abrazos.

Elena Casero dijo...

qué bien lo has llevado Elysa. Hasta el final con ese giro.


Muchos besos

Laura dijo...

Bueno ely, pues lo siento. Estoy remirando algunso comentarios que he dejado a lo largo de estos días y no están. No sé qué ha pasado, lo siento.

Sobre este de los miedos y el buzón de correos dije que hay miedos que pueden superarse, otros no.

Bello micro Ely, me gustó mucho. ;)

Un beso.

Sue dijo...

Resistencia.

Pacífica, eso sí.

Hay que buscar alternativas para que no nos sigan engañando. Debajo de las piedras si es preciso.

Un beso.

Laira dijo...

últimamente haces que tus entradas me hagan reír a carcajadas..creo que soy la protagonista de tu relato.
¡Horror a las facturas!.
Besos, ¡me ha encantado!.

MariCari♥♥♥♥♥ dijo...

Elysa, no es que seas fina, amiga, y sutil y tal... no, es que eres una maga del microrrelato, ¡cómo me gustas corazón! Bss y sigue, plus

carlos de la parra dijo...

Las personas sometidas a situaciones de crisis creadas por los bancos deben voltearles le crisis al revés, y entonces serán ellos los que pierdan el sueño.
Hace un par de décadas en México, se pusieron a darle tarjetas de crédito a cuanto s llenaran una solicitud en la entrada de los supermercados, y acabó en lo que llamaron la cultura del no pago; pues la gente dejó de pagar, debido a que una complicidad ratera gobierno bancaria se había quedado con todo el fondo de ahorro de los trabajadores (conocido por FOBAPROA), y tuvieron que nacionalizar la banca , y luego devolvérsela a los banqueros con condición de borrón y cuenta nueva.
El error en que siempre se cae es en no ponerles un tope límite razonable a los bancos, más fijarles cantidades tope de ganancias a una misma deuda, por ejemplo, si ya les has entregado un 50 % más de lo que te prestaron , queda todo saldado, no que con el abuso actual hay quien a pesar de haberles pagado el doble les sigue debiendo.
Un día de éstos la masa les volteará la jugada a los bancos y les dará diarrea a ellos.