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miércoles, 12 de diciembre de 2012

A fuego lento

Ilustración del Blog Esta noche te cuento



La cebolla tiene que quedar muy fina, para que apenas se note. Con la carne va a ser más difícil. Me lo voy a tomar con calma para no dejar ni una mota en los huesos, bien limpios se van a quedar. Seguro que salen unos cuantos paquetes, para preparar varios pucheros, menos mal que tengo un buen congelador. El más grande lo usaré el domingo para la comida con mi suegra. Es que me estoy imaginando su cara cuando pruebe el estofado, seguro que repite, la muy zorra. Intentará averiguar de donde he sacado esta carne tan buena, insistirá con esa machaconería que me pone enferma, pero se va a quedar con la ganas, sí. ¡Qué calor hace en esta cocina! ¡No importa! Hay que seguir hasta que el agua coja el gusto de las verduras y después le voy a poner este trozo de espalda, ¡la tenía grande, el cabrón! Pedazos muy pequeños, así la voy a cortar, para que quede mejor y luego a hervir muy lentamente. No hay nada como el fuego lento para ablandar cualquier carne. Ya lo decía mi madre: mejor a fuego lento, muy lento.





Con este texto participé en la convocatoria del mes de Noviembre del Blog Esta noche te cuento cuya consigna era: Como el fuego. Podéis leer más participaciones pinchando aquí

18 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Parece que se lo tenía merecido.
Bien hecho.

Besos.

Cabopá dijo...

Es verdad, a fuego lento se cuece la mejor venganza...

Tu buena narración y tu ironía es perfecta.

Besicos, amiga.
Tienes un e-mail.

Ximens dijo...

Jeje, Elysa. Relato para chuparse los dedos. Te vi venir al aparecer la palabra "carne", es lo que tiene haberte cogido el registro.

Ana dijo...

mmm no quisiera probar de esa sopa...
Buenísimo y suculento relato, Elysa.

Besos!

mariajesusparadela dijo...

Seguro que nunca hemos comido una carne tan rica. Ni la ternera gallega.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

De tanto leernos conocemos bien los vericuetos por los que transitará la creatividad del otro, Ely; pero eso a mí me da igual. Yo disfruto del transitar por la lectura, viendo cómo nos vas dejando las migas que marcan el camino.

Un micro muy en tu registro. Lleva el perfume Elysa del principio a fin.

Un abrazo,

ernesto ortega garrido dijo...

Ya pasarás la receta. Te ha quedado muy bien.

Manuel Rebollar Barro dijo...

Elysa, lo mejor será la digestión, también pausada. Que no se olvide la sal de frutas.

Besotes

L.P. dijo...

Cuando llegué a la mota en los huesos se me pusieron los pelos de punta, ya temía el desenlace. Inquietante Ely y muy bueno.

Abrazos muchos

Arte Pun dijo...

Hay que estar muy enamorada para cocinar y comerse a un tío. Yo prefiero que me quieran menos.

Gracias Ely por el relato. ¿Por cierto, tu marido se puede poner, que quiero escucharlo?

Besos

CDG dijo...

Venganza a fuego lento. Brutalidad a fuego lento.
Y el lector, en carne viva.
Buenísimo....
Un beso.

Luisa Hurtado González dijo...

Lo leí allí y, si bien se claro qué cocina la doña, no pierde ni una pizca de pimienta y sabrosura. Buen estofado has cocido.

Towanda dijo...

Así deben ser las venganzas... Lentitas para disfrutarlas mejor.
Muy bueno y si se lo merecìa mejor que mejor.
Besos, guapetona.

La Dame Masquée dijo...

Madame, da la impresión de que la suegra acabará siendo el postre!

Buenas noches

Bisous

Katy Sánchez dijo...

Te deseo de corazón que el recuerdo y la ternura del pasado, el valor del presente y la esperanza del futuro.
Que la Navidad sea un profundo momento de sentir, mirar y actuar….
Y que más allá de estas fiestas, a lo largo del año 2013, la paz y el bienestar te acompañen junto a familiares y amigos
Bss

Zamarat dijo...

Aish! Qué macabro...!! A partir de ahora veré el arte de la cocina con otros ojos...
Abrazo!

Miguel Urda Ruiz dijo...

AH!!! Experiencia lectora, admirador de tus relatos...? no sé, Ely, pero este no me pillo desprevenido. Lo veía venir, lo venía venir... Aunque... igual se lo merecía. Ja,ja,ja

Besotes gigantes.

Miguel

Dorothy dijo...

Casi todo siempre es mejor a fuego lento, aunque a veces nos empeñemos en acelerar la cocción de las cosas por impaciencia. Me ha encantado, ya me imagino quién estaba en la olla...

Un besote