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lunes, 13 de febrero de 2012

Cenizas por diamante

Imagen de Google


Me miras feliz con una sonrisa que te ilumina la cara, distraída acaricias el colgante que pende de tu cuello y se apoya en la unión de los pechos. No puedo dejar de contemplar esa joya que  coges entre tu índice y pulgar, jugueteando con ella, mientras hablas y me cuentas tus proyectos. Ahora tienes sueños y ganas de hacer cosas, él ya no está, apareció una mañana tendido al pie de la escalera de vuestra casa. Todo es tuyo, la tranquilidad emocional y económica, ya puedes imaginar  la vida con alegría. 

Te escucho, pero soy incapaz de apartar mis ojos de esa gema, me inquieta la razón  por la que decidiste engarzar el diamante que encargaste confeccionar con sus cenizas.

48 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Lo empujó.
Fijo.

Besos.

Ximens dijo...

Bien, Elysa está claro que se ha liberado de un corsé que le oprimía. El final es abierto, tanto para el lector como para la narradora: nos queda la misma duda. No hay suficientes pistas para determinar que es la asesina (salvo claro está, para los que te seguimos y sabemos que es tu especialidad). Si se llamara Julia, no cabria duda. Llevar las cenizas-diamante al cuello supongo que será por conservar lo único que tenía de valor el susodicho. No sé.

mariajesusparadela dijo...

Jejeje. La mala eres tu, que nos empujas a pensar...

Laira dijo...

Es para tenerlo cerca del corazón y enseñarle lo feliz que es ahora que ya no esta cerca.

Anita Dinamita dijo...

No sabía que con las cenizas se podían hacer diamantes... qué interesante ¿se puede hacer en casa? ;)
Un abrazo

La Dame Masquée dijo...

Madame, eso me recuerda la sospechosa caída por las escaleras de Amy Robsart, la esposa del conde de Leicester.

Y mire que algunos asesinos son fetichistas!

Feliz comienzo de semana

Bisous

Emilio Manuel dijo...

Desde que se que se puede hacer un pequeño diamante con mis cenizas, miro a mis hijos con cierto resquemor.

Un abrazo.

Raúl Alvarez Quiñones dijo...

Me das un poco de miedo, pero el relate es muy bueno.
Un besazo.

Sara Lew dijo...

Puede que ni ella misma sepa por qué carga con esas cenizas. Por mucho que reluzcan como un diamante, es imposible olvidar su origen.
Muy bueno.
Un abrazo.

L.P dijo...

Ely, así siempre sabrá dónde está.

Me alegra volver a leerte.

Abrazos a montones!!

Paloma Hidalgo dijo...

De todas las opciones posibles, me quedo con la de que la individua es una cazafortunas. Que se ande con cuidado el pobre amigo.

Me gustó,

Un abrazo

alma dijo...

Él se lo buscó, además ella no le dijo ninguna mentira. Estarán juntos para siempre ¿Qué importa la forma? No hay que ser tan quisquillosos :P


Me encanta, Ely :)

Miguel Baquero dijo...

Esa caída da mucho que pensar, desde luego...

Miguelángel Flores dijo...

Quizá lo hizo para sacar algo bueno de él. Seguro.

Un abrazo, Elysa.

PD. Qué tal va ese brazo?

C.G. Aparicio dijo...

Querrá tenerlo cerca para demostrarle lo bien que está sin él. Qué oportuna muerte... y qué sospechosa también...

Un saludo!!

CDG dijo...

Qué macabro ese diamante "encenizado". Mi intuición dice que lo empujó. Mi gustó, que me gustó tu relato porque me gustó la mirada del que sospecha.
Besos

Cabopá dijo...

Ely, es muy bueno. Mira que narrar en segunda persona, es difícil, y tú lo has bordado....

Un día leí que los mejores pedruscos para colgar eran los que se fundían con cenizas humanas...je,je,je, y no se en que país no lo recuerdo era algo muy habitual.

Besico con oleaje (incluido) Se ven las olas muy bien en tu ventana. Gracias.

Lola Sanabria dijo...

¡Por dios qué rencor tan hondo!

Buen empujón, digo relato.

Abrazos suaves.

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

Vaya, ahí se adivina una historia de terror, muy acorde con los tiempos que corren.

Besos.

Nicolás Jarque dijo...

Elysa, se deduce con bastante claridad que mala vida le daba ese que ahora es solo ceniza, y que por si acaso, mejor tenerlo controlado no vaya ser...

Me ha gustado todas esa ventanas que abres a las especulaciones. Muy bien narrado.

Bessets.

Adivín Serafín dijo...

He imaginado todo un mundo con tu micro. Con esas pocas imágenes que das, la libertad estaba servida.

Towanda dijo...

Así siempre estará en el sitio que ella desee... Y podrá mostrarle que es capaz de seguir la vida como si nada.
Muy bueno, guapa.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Con este micro, Ely, nos vas llevando de la mano, sagazmente, induciéndonos a creer en el sufrimiento de la protagonista, en su bondad, logrando que empaticemos con ella, que nos alegremos de la cruz de la que se ha deshecho.

Sería un buen micro si se quedase ahí, pero no. El micro se convierte en excelente en cuanto llegamos al último punto, porque es ahí cuando todos queremos, deseamos, que ella se lo haya quitado de encima.

Si escribir es hacer sentir, tú vas mas allá. Hoy no te quedas en hacernos sentir, sino que manipulas nuestros sentimientos.

A eso sólo puedo decir, ole, ole y ole.

Un abrazo,

Isabel Barceló Chico dijo...

Ja, ja, evelyn, que se fastidie el diamante viendo cómo florecen los pechos de la que fue su chica... Me ha encantado. Y me alegra mucho ver que ya bloggeas: eso es que estás bien. Besitos.

Xesc dijo...

No hace mucho descubrí que se podían hacer diamantes con las cenizas de los difuntos. Me encantó la idea y me lo apunté.

Veo que no fui el único y que le has sabido sacar un buen rendimiento a través de un intenso micro que va de los pechos de ella a la gema desde el dolor oculto hasta la liberación despreocupada. Bien escogido el punto de vista y el narrador. Me gustó.

A mi me costaría llevar esa piedra. El peso sería muy grande.

Abrazos.

Rosa dijo...

Ainsss, pero que buena eres cuando eres mala Ely!!!

Besazos desde el aire

Daviblio dijo...

Seguro que le prometió que "le tocaría" todos los días de su vida (y de su muerte)

;)

Estupenda la tetriEly!

MJ dijo...

Un gusto volver a leerte en tu estilo más particular, Elysa.
No se sabe si lo ha empujado ella por la escalera o ha sido un accidente. En cualquier caso, para ella es una liberación ¿o no? ;-)

Un besito.

Ana dijo...

Hola Elysa! Me preguntaba si podría ser feliz y disfrutar con alegría de su nueva vida cargando con las cenizas de él en su cuello.
Excelente relato!!
Te mando un beso.

Aurora Ruá dijo...

Muy bueno, Ely. Me gusta ese final abierto.

Arte Pun dijo...

Hola Elysa, me gustó el relato.
Para mí, la señora del diamante aún está sometida al que era su pareja (lógicamente diablo), y se ha dado cuenta de que mucho de lo malo que veía en él era de si misma, o lo había hecho suyo.
La amiga está con la mosca detrás de la oreja, porque la ha calado, y cree que va a hacer lo mismo con ella, ya que no le vendría nada mal otro diamante a juego en una sortija.
Un abrazo.

manuespada dijo...

Un final demoledor, Elysa, muy bueno. hace tiempo leí que había una empresa que precisamente se dedicaba a hacer diamantes con las cenizas de seres queridos al prensarlos mucho. Besos.

historiadedomingo dijo...

¿Y si lo mató él? Muchos han comentado suponiendo que la asesina es ella... Pero puede que los dos estén compinchados (o conchabados, jeje)

¡Un abrazo, Elysa!

Rocío Romero dijo...

La razón está clara, lo lleva entre sus pechos para sentir que ya no es ella la que va colgada de él, y para permitirle que "vea" cada segundo de su felicidad desde que él no está...
Madre mía, buff.
Ah, y el micro... estupendo Ely, la felicidad desde el inicio sin trampa ni cartón (todo anunciado desde el título). Quizá la única incógnita que se me plantea es precisamente esa ¿mejor adelantar el final en el título o no?... pero al fin y al cabo es una cuestión de elección y gusto personal.
Felicidades y besos

MariCari♥♥♥♥♥ dijo...

Porque lo quería todo, todo y todo... je, je... Excelente micro... bss...

Mar Horno dijo...

Pues yo creo que la cosa está bien clara. Ha quedado un diamante precioso. Bienvenida de nuevo a tu casa. Te veo muy bien, con un micro muy adaptada al día que es hoy. Feliz de visitar de nuevo tu blog. Un besazo.

Bágoas dijo...

Después de todo, un entierro era demasiado convencional. ¿Para qué conformarse, pudiendo convertirlo en diamante?

Me gustó mucho el camino que toma tu micro. Muy bien llevado, ¡sí señor!

Un abrazo fuerte.

Susana Camps dijo...

Más que las cenizas por diamante, lo que inquieta es la sonrisa por el rencor, ¿no? Has conseguido un contrapunto espectacular, incómodo, en el que sólo podemos quedarnos tan pasmados como la narradora.
Enhorabuena, besos.

Karras dijo...

Esto da para muchas imaginaciones. De todos modos yo sería incapaz de lucir una joya así. Me parece morboso, pero vamos es tan solo mi opinión. Un beso Ely.

carlos de la parra dijo...

Me gustó que quedan abiertos los caminos opuestos, y muy posible un extraño amor-odio.

Laura dijo...

Me encantan estos micros de finales abiertos en los que todo el mundo da su veredicto. ¿Cómo estás Elysa?. hacía tiempo que no pasaba por aquí - despiste mío - habrás de perdonarme.

Yo creo que ese diamante le puede servir para recordar no caer en el mismo error, no porque el tipo valdría mucho.

Muchos besitos

Sue dijo...

ay madre, voy a leerlo otra vez.

Zamarat dijo...

Puede que esas cenizas guarden un oscuro secreto: el precio por su libertad.

Citizen_0 dijo...

Por eso no llevo joyas. Nunca sabes qué pueden contar de tí.

Katy dijo...

Ja un poco cruel no te parece. Menos da una piedra. Al fin y al cabo unas cenizas no valen nada. Y un diamante es una buena herencia.
Bss y buen finde

maria oliver dijo...

uffff cómo te echaba de menos!!!
qué alegría encontrar uno de tus relatos...
las "interpretaciones abiertas" se me dan fatal, jajajaja... no me pongo de acuerdo conmigo misma nunca... no consigo un único final!!!

un besazo!!!!

Mercedes Pinto dijo...

Qué maravilla de micro, qué maestría para crear intriga y cuánta imaginación derrochas en tan pocas palabras.
Muy bueno, me ha encantado.
En tu casa siempre hay buenas sorpresas, un placer estas visitas.
Un abrazo y hasta la próxima.

Miguel dijo...

Viniendo de ti, Ely, esa caída... me hace pensar e irme por malos derroteros, lo cual no signifiqué que no me ha gustado sino que me ha encantado.

¡Cómo sois las mujeres!

Besotesssss

Miguel