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martes, 2 de octubre de 2012

Repudio

Ilustración regalo del Blog Solamente Lechuga




Desde que vivimos aquí me he acostumbrado al mutismo de las noches, en La Tierra no eran silenciosas.
Cuando se instala la oscuridad todo se calla como si el universo entero  hubiera expirado. Me siento náufrago en la nada insonora que me rodea, la angustia se me aposta dentro y hasta las respiraciones humanas desaparecen aplastadas por el amenazador silencio.
Solo unos cientos escapamos y nos establecimos aquí, derrotados y exilados de la esperanza. Sobrevivimos, pero este planeta no nos quiere y algunas noches emite un hiriente lamento por su hermana muerta. Cuando eso ocurre algunos de los nuestros desaparecen.

39 comentarios:

Katy dijo...

Fantstico, sorprendende, curioso y hasta un poco premonitorio...
Cuando falta la esperanza no importa en dónde estemos, nos morimos en vida. Y el silencio y la tristeza se instalan en el corazón y es como si no existiéramos..
Bss

Carmen dijo...

Un silencio que no da paz sino que traspasa... Desolador!!
Besos,

L.P. dijo...

Aterradora visión de los supervivientes.

Inquietante y excelente micro, Ely!!

abrazos enormes

Laura Uve dijo...

Acabo de cerrar la última página de La carrtera de Cormac McCarthy. Tu texto encaja en la desesperanza de esta espléndida novela. Si no la has leído te la recomiendo.

Me ha impresionado tu texto por bien escrito y por la coincidencia. La ilustración me gusta también.

Un gran abrazo lleno de esperanza en el fuego de la humanidad.

Cortacuentos dijo...

Sobrecogedor presagio de un futuro incierto. ¿Pero que cuatro llegarían a ese planeta?, ni que decir tiene que no serían pobres, ¿están acostumbrados los ricos a tanta adaptación?.

Pese al sinsentido de las preguntas, me ha gustado mucho. La ficción siempre tiene un punto, ¿o no?.

Una perta.

Emilio Manuel dijo...

Entiendo el relato como una alegoría relacionada con el miedo a lo desconocido, es la misma sensación que debe de sentir un emigrante cuando de adentra en lo que no conoce.

Un saludo

Pablo Vázquez Pérez dijo...

Hola Ely.
Me ha gustado mucho, sobre todo porque etiquetándolo, lo veo como esa ciencia ficción poética de Ray Bradbury y otros, esa en la que importan los reflejos en el espejo para verse como somos. Muy bonito cómo entras en harina directamente y muy sugerentes los lamentos.

Juan Luis López dijo...

Precioso, aunque muy triste, la imagen es maravillosa, y el mundo que tu has creado par ella también, pena que no nos quiera, aunque lo entiendo, y mucho.

Un besazo!

Ximens dijo...

Seguro que el Universo es un ser vivo en el que los planetas y las estrellas son como células o como seres de un todo, como tu apuntas. No me extraña que se venguen de los humanos que destrozan la Tierra. El dibujo es chulo, ese llover de ámbar.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Una ciencia ficción en dosis mínima con un macro significado.
Muy evocador, Elysa.
La construcción del micro es perfecta: nada sobra, nada falta y la vista se desplaza por las palabras de corrido sin tropezar con accidentes.
No creo que haga falta que te diga que me ha gustado, ¿verdad?
Un abrazo.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Todos sabemos -hasta la propia Rosa Montero- la maestría con la que te manejas en la ciencia ficción, Elysa. Demuestras una pericia que hace que tus historias de este género sean casi palpables, muy verosímiles; que el lector las asuma con la naturalidad de una trama ambientada en el presente que le ha tocado vivir.

Suscribo el comentario de Isabel en cuanto a la construcción del micro. Puntadas exactas, invisibles, para hilvanar esta pieza redonda.

Un beso.

TORO SALVAJE dijo...

Que jodidamente buena eres escribiendo....

Te doy un 10.

No te acostumbres.
Ni te engordes.

Besos.

Sara Lew dijo...

Un texto sobrecogedor pero que da gusto leer. Bellamente escrito y muy acorde con la ilustración, por cierto, preciosa.
Besos, Elysa.

Cabopá dijo...

Ay, exiliada de la esperanza, qué tremendo...

Tu forma de narrar es sorprendentemente fantástica. Y sí tiene tintes de realidad.

Besicos amiga.

mariajesusparadela dijo...

Premonitorio, si.

Laura dijo...

Fantasía desasosegante Elysa. Ese silencio traspasa el micro y hiela las palabras.

Buen micro de ficción, querida.
Un besote.

Dorothy dijo...

Ese silencio... Es tan aterrador como descorazonador. Fantástico, como siempre.

Un beso

Raúl Alvarez Quiñones dijo...

Estoy con "Toro". Eres muy buena escribiendo ¡Que envidia de das!
Un besazo.

Fran Rubio dijo...

Un gustazo leer tu micro, Ely. Atmósfera de desesperanza y vacío; alguna frase genial (este planeta no nos quiere)y una prosa fluida y natural. Y además, en este sí que hay muertos. Redondo.
Un gustazo mayor conocerte "en directo".
Besos.

Alma de Adra dijo...

Tarde o temprano pasará. Este planeta tampoco nos quiere, nos ha soportado durante mucho tiempo, pero se deshará de nosotros como cualquier organismo fuerte hace con sus parásitos.

Me encantó. Un beso, Ely

maria oliver dijo...

... el silencio puede ser ensordecedor!

un besito

(cómo me gusta leerte!!)

Mei Morán dijo...

Ciencia ficción de lo más verosímil. Muy bien construido.
Abrazos

virgi dijo...

Ya veo como se acerca...¡uf!
Besos, Elysa

Karras dijo...

Buffff. Y el caso es que no me suena tan a ciencia ficción como debería querida Ely. En nungún planeta querrían a nadie como nosotros. Un besazo.

Luisa Hurtado González dijo...

Ay, que miedo más grande. ¿Qué es lo que hay ahí fuera? Puf, no me lo cuentes. O sí, cuenta cuenta.
Yo qué sé

Nicolás Jarque dijo...

Elysa, ciencia-ficción de alta escuela que mezcla sentimientos reales y ese miedo al que el mundo se acabe. A mí no me gustaría ser un exiliado terrenal que vaga por otros planetas, si he de morir que sea en mi tierra.

Bessets.

Rosa dijo...

Uffff Ely!!! Me ha encantado. No, no te repudio.
Mañana estaré por tu tierra :)

Besos desde el aire

Sandra Montelpare dijo...

Guau! Ciencia ficción pero con alto vuelo lírico! Me en can tó. El silencio de los sobrevivientes. Felicitaciones, Ely!

Susana Camps dijo...

Impresionante tu recorrido por los géneros, Elysa. Una flexibilidad apoyada por un gran sentido poético.
Abrazos admirados

Yashira dijo...

Preciosa ilustración te han regalado Ely, y tú haciendo honor a ella le has regalado también un hermoso relato, aunque sobrecogedor, me parece tan real que me da miedo llamarlo ciencia ficción, porque siempre he pensado que hay algunos que ya están preparando la salida de este mundo para cuando esto se acabe, y desde luego, la mayoría no estaremos entre ellos, pero quizás sea lo mejor, no creo que me gustase sobrevivir para tener que verme como las personas de tu relato, repudiados con razón, donde quiera que vayan.

Un abrazo Elysa, que maravilla leerte.

Cari Jiménez dijo...

Habrá que darse prisa en la reprodución (o es mucho ruido??) porque a ese paso... no va a quedar mucho de los que sobrevivieron,... me haces que me entre en tu historia... ya veremos si entre esto y lo de las brujas puedo dormir esta noche, je je... Bss , amiga...

Miguelángel Flores dijo...

Dios, qué inquietante. Lo del hieriente lamento por su hermana llega muy dentro, Ely.

Un abrazo.

La Dame Masquée dijo...

Sobrevivir a cualquier precio no. No tiene sentido acabar así. Para no acabar bien, es mejor acabar antes.

Buenas noches, madame

Bisous

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Qué aterrador panorama. No sé si querría ser un superviviente así en otro planeta que reclama con sus siniestro lamento su tributo.
Un saludo.

mientrasleo dijo...

Que triste, hay tantas cosas para encuadrar en este pequeño texto que nos traes que podría elucubrar horas sobre él. y seguiría siendo hermoso.
Besos

CDG dijo...

Me ha encantado el toque crepuscular y ese lamento hiriente...
Bravo.
Un beso.

Zamarat dijo...

Sobrecogedor... Sería incapaz de dormir con ese silencio acompañado de tan lúgubre lamento...
Abrazo!

Katy dijo...

Muchas gracias Ely por aceptar el regalo y subirlo a tu blog. Venía a ver si habías publicado algo nuevo y me encontré con la sorpresa.
Bss y feliz semana

Sue dijo...

Tus micros son estupendos siempre, te dejan con un no se qué, un qué se yo...

Un beso.