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miércoles, 30 de enero de 2013

Lamento


·         Ilustración del mes: La despedida, de Mercedes Daza García




Cuando despertó todo seguía igual,  Ahab permanecía con una rabia inacabable atado a su lomo. Jamás la dejaría marchar, durante eones navegarían sin descanso unidos por ese odio que consumía el alma negra del capitán del Pequod.
Moby Dick estaba cansada, cansada de bogar en los mares de la infinitud sin encontrar la paz. Cansada de estar sola con la única compañía del hombre que quería su destrucción incluso al precio de su propia locura.
Todos los días rezaba al dios Melville con la esperanza de ser escuchada, le suplicaba perdón aún sin entender qué crimen había cometido para arrastrar semejante castigo. Él fue quién la imaginó, quién la hizo diferente, tanto que azuzó la ira de Ahab hasta el punto que éste eligió  ser su matador, uniéndose así  a su destino por toda la eternidad. Pero hacía mucho tiempo que su autor no respondía a sus ruegos y estaba exhausta.
Decidió dormir de nuevo, tal vez cuando volviera a despertar algún dios benévolo hubiera puesto fin a su dolor.
 






Con este microrrelato participo en la propuesta del mes de enero (con el tema «Cuando despertó...») del blog Esta noche te cuento. Podéis leer más micros pinchando aquí.


domingo, 6 de enero de 2013

Una sábana para el recuerdo

Imagen del blog Esta noche te cuento




Aquella Navidad se planteaba triste para los pocos niños que habitaban en aquel minúsculo pueblo, cercados por grandes montañas de nieve pensaban que los Reyes Magos no podrían llegar.
No entendían porque los mayores habían decidido reunirlos en el salón de una de las casas y el porqué de aquella sábana que lo dividía en dos colgada de una cuerda. Oían cuchicheos y susurros tras ella, sentados en el borde de las sillas, se interrogaban con la mirada.
Después de atenuar las luces y pedir silencio, una de las madres presentes fue descorriendo la tela. Deslumbrados por la decoración brillante del fondo de la pared, no distinguían nada. Lo primero que alcanzaron a reconocer fue un montón de bultos por el suelo y en medio  tres personajes vestidos con largas capas que anunciaban que ninguna nevada los detenía. Durante unos segundos interminables reinó el silencio, después todo fueron gritos, risas y una algarabía de voces infantiles que se lanzaron con frenesí sobre los paquetes.
Aquellos niños vivieron esa Navidad como una de las mejores de su vida. Años después rememoraban, con una sonrisa agradecida, el misterio de aquella sábana mágica que encontraron a la mañana siguiente tiznada de negro.





Con este texto participo en la convocatoria del mes de Diciembre del blog Esta noche te cuento. Podéis leer más relatos pinchando aquí.