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jueves, 3 de mayo de 2012

3ª Jornada de Microrrelatos indignados





Mi calle

      En mi calle están rodando una película de terror, aunque no lo tengo claro.  Lo niños van y vienen de los colegios, aplanados, mustios, sus mochilas no tienen nada que guardar. La anciana del tercero B se pasa horas sentada en la terraza delante de la mesa llena de frascos de pastillas,  traga una  tras  otra sin parar y no deja de mirar con desconfianza como si temiera que alguien fuera a robárselas. La separada del cuarto A está montando una tienda de campaña en medio de la acera con cartones y sábanas, sus tres hijos juegan alrededor. Dice que así van acostumbrándose. El del sexto B se ha quedado sin Internet, ya no podemos piratear la señal para ver las películas ni mandar currículums.
     En mi calle están rodando una película de terror, aunque no lo tengo claro. Lo que si sé es que, en la única farola que la alumbra, han puesto una máquina  de turnos para que la gente que hace cola con su cuerda en brazos no se pase y se puedan suicidar en orden.



 
Con este relato participo en la 3ª jornada de la "Primavera de microrrelatos indignados".
Si quieres leer micros de otros autores también indignados puedes visitar estos blog:
La colina naranja y Explorando Lilliput

jueves, 5 de abril de 2012

¿Ficción?




—¡Hola…!
—Buenos días, dígame…
—Es aquí la oficina de empleo…
—Sí, está usted en ella…
—¡Ah! pues muy bien… vengo a por un trabajador… Me gustaría que fuera muy activo, soltero, fuerte…
—¡Perdón…! Me imagino que usted viene a ofrecer un trabajo…
—¡No, no…! Yo no he dicho eso, lo que quiero es un…
—¡Vamos a ver, señor! Está claro que si usted quiere un trabajador es porque tiene pensado ofrecerle un trabajo… ¿no?
—Eso de ofrecer faena suena a pagar un salario… y no, no es ese mi caso…
—¿Perdone…? No sé si he oído bien… Normalmente todos los trabajos son remunerados…
—¡Bueno… eso era antes…! A usted todavía no le han informado por lo que veo…
—¿De qué me tienen que informar…?
—De que usted está aquí para facilitar la búsqueda de trabajadores lo más rápida y cómodamente para el empresario…
—¡No, no! ¡Usted está muy equivocado! Mi labor consiste en conseguir que las personas encuentren un trabajo lo más adecuado a sus capacidades y…
—¡Pare, pare…! No me diga más, seguro que también me dirá que además tienen que cobrar…
—¡Pues sí…! Toda la vida ha sido así… lo contrario sería como decir que está buscando un esclavo…
—¡Ah, bueno! El nombre no tiene mayor importancia, trabajador, esclavo… ¡qué más da!
—¡Oiga! ¡Pero usted qué se ha creído…!
—¡Ssss… tranquilito…, no se me altere! Yo he venido aquí con buenas formas y muy educadamente a buscar un trabajador, si usted no sabe contestar o resolver el tema me lo dice y me voy a otra mesa a ver si alguno de sus compañeros sabe. Yo que usted me prepararía un poquito para estar en este puesto. Tal y como están las cosas no tiene garantizado nada…
—¡Oiga usted…! ¡Esto…! ¡Esto es indignante…!
—¡Mire, déjese de monsergas y haga el favor de mirar su fichero…! Tengo prisa y quiero un trabajador  ¡ya…! Ofrezco 14 horas de trabajo, el sueldo si lo hay ya se verá y nada de pagar horas extras. Por supuesto el mes que la empresa flojee le bajaré el jornal y sobre todo que calle la boca y no se queje…
—¡Claro, claro…! Y...  si la empresa dice que tiene perdidas ese mes no cobrará nada ¿verdad? Pero eso sí… ¡seguirá trabajando! ¡Pero usted que se ha creído…!
—¡Oiga, oiga…! No me gusta nada el tono con el que se dirige a mí… ¿Dónde está su superior…? ¡Va a saber usted lo que es bueno! ¡Se habrá visto manera de tratar a un honrado ciudadano…! 



 
Con este relato participo en la 2ª jornada de la "Primavera de microrrelatos indignados".
Si quieres leer micros de otros autores también indignados puedes visitar estos blog:
La colina naranja y Explorando Lilliput





jueves, 1 de marzo de 2012

Preparando el futuro




—¡Hola! ¿Hay alguien ahí?
—¡Hola! Estamos intentando comunicarnos con usted…
—¿Quién me habla? Por favor, baje el tono de voz…
—¡De acuerdo! Le pido mil disculpas, somos del Consorcio Mundial para el inicio de la vida…
—Debe existir una equivocación, yo todavía no he nacido…
—¡Oh, ya lo sabemos! Estamos aquí para informarle de varias pólizas que quizás le interese…
—¿Pólizas…? ¡Oiga, no cree que se precipita, aún estoy dentro de la barriga de mi madre…! ¿No pueden esperar a que nazca?
—Verá como esperar se puede, sí, pero debe saber que desde que salga y hasta que aprenda a comunicarse pasará algún tiempo y se perdería nuestras ofertas. Le aseguro que son muy ventajosas. Tenemos una estupenda en estos momentos, cubre todos los posibles daños provocados en las manifestaciones de estudiantes…
—Pero… pero… a mí me quedan unos cuantos años para empezar a estudiar, antes debo nacer…
—¡Claro, claro…! Pero ahí es donde debe tener visión de futuro, piense que probablemente tenga que manifestarse más de una vez por sus derechos, arriesgándose con ello a ser considerado “el enemigo” y nadie le garantiza que no pueda ser agredido… Si contrata su póliza ahora tiene un importante descuento…
—Vale, vale, no siga, me estoy mareando, el liquido amniótico se está agitando demasiado…
—¡Ah! eso… es debido al método que empleamos para intentar comunicarnos con usted, es un tanto molesto para la gestante…
—Entonces… ¿por qué no se van…? Cada vez estoy más mareado.
—De acuerdo, le dejamos descansar. ¡Piénselo…! Mañana volveremos a conocer su decisión… Tal vez… también podamos hablar de un crédito para comprar su futura vivienda… ¡Piense en ello…!
—Sí, sí… ¡Adiós…! ¡Uff!



 Con este relato participo en la 1 ª jornada de la "Primavera de microrrelatos indignados".
Si quieres leer micros de otros autores también indignados puedes visitar estos blog:
La colina naranja y Explorando Lilliput