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miércoles, 28 de noviembre de 2012

También en el Cielo

Imagen de Google



Llevo horas charlando con San Pedro, es un tipo muy tozudo, no hay manera de convencerlo de que no tengo ni idea de porque se ha caído el Cielo. Desde que ocurrió, la ciudad es un caos. Es difícil distinguir  a los vivos de los espíritus, apenas se diferencian, y es tanto el lío que no sé como actuar.
San Pedro me ha contado que estaba cerrando las puertas cuando sin querer activó un botón que nunca había reconocido, no tuvo tiempo de nada, lo siguiente que recuerda es encontrarse vagabundeando por las calles llenas de gente asustada. El pobre está acobardado al pensar que cuando se entere Dios lo va a despedir del cargo, aunque tiene claro que desde que automatizaron las puertas ya le quedaba poco allí.
Intento distraerlo con vaguedades, mientras pienso como voy a contarle, que fui yo quien convenció a Dios para que modernizara la entrada al Cielo.

martes, 6 de noviembre de 2012

Permaneces

Imagen del blog esta noche te cuento



Miras con intensidad los tres reflectores que alumbran el quirófano. La violencia de la luz es tanta, que tienes que cerrar los ojos y bajo tus parpados empiezan a bailar tres estrellas que te seducen y te invitan a acompañarlas.
Dejas de percibir el frio de la camilla bajo tu cuerpo, te sientes liviana, flotas en una oscuridad que no asusta. Oyes la melodía que lo llena todo, te atrae, es la música del universo, lo sabes, te dejas llevar a través de las ondas que recorren esa inmensidad.
Una luz vivísima te toca, ves como en una película tu infancia, escuchas desde muy lejos risas, recuerdas y sientes las escenas de tu vida, estás fuera, pero también dentro. De pronto, todo se acelera como si te deslizaras por un tobogán infinito y no puedes retener ninguna imagen, se escapan como agua entre los dedos. Te estás disolviendo, convirtiéndote en polvo celeste, lo aceptas; así debe ser, sabes que no es el final. Formas parte de una cadena inmortal, que nunca acabará, mientras las estrellas bailen en el firmamento. Eres un eslabón más, te hicieron, has hecho y por ello permaneces.




Con este texto participé en la propuesta del mes de Octubre del blog “esta noche te cuento” La consigna era: tres estrellas. Podéis leer los textos que han participado pinchando aquí.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Diario de Julia: Halloween

Imagen de Google



He decidido salir a matar, creo que me merezco un pequeño capricho, al fin y al cabo es Halloween.
Recorro las calles envuelta en el ambiente festivo, aquí y allá grupos de personas disfrazados para la ocasión se dirigen a las fiestas que se han organizado por toda la ciudad.
Sonrío, no necesito ocultarme, soy bastante fea y me gusta vestir de negro, si alguien se fija en mí, probablemente pensará que llevo un buen disfraz de bruja.
Camino buscando una victima, necesito sentir el cosquilleo que me lleve hasta ella, sé que en algún momento aparecerá.
La luna llena ilumina todo creando un ambiente adecuado a la celebración. La voz dura y desagradable me hace girar, al fondo de la calle un tipo vestido de Drácula zarandea con dureza a una pequeña figura disfrazada de Vampira. El hombre da una fuerte bofetada a la mujer, acaba de asegurarse el siguiente puesto en mi lista de asesinatos.
La vampiresa corre cegada por sus lagrimas, se pierde entre la multitud, el espécimen camina mascullando unas palabras, anda ligeramente bamboleante. Mi mano acaricia posesivamente el cuchillo dentro del bolso, ¡Dios! ¡Qué bien me siento! Todo se está conjugando para que mi celebración sea perfecta.
 El individuo se aleja del bullicio, deja atrás la calle principal y enfila hacia los callejones del barrio antiguo. Se tambalea, ha tropezado con su ridícula capa y la recoge entre sus brazos, ardo en deseos de hundirle mi arma, pero me contengo, todavía pueden verme. No importa, cuanto más dura esta persecución, más placer me proporciona.
Cada vez está más oscuro, la estrechez de las calles impide que la claridad de la Luna llegue hasta nosotros. El muy imbécil sigue murmurando, no entiendo nada de lo que dice. ¡Mierda!, exclama, ya me he vuelto a equivocar. Se ha metido en un callejón sin salida, y cuando se vuelve, ahí estoy yo. ¿Qué hay guapa?, masculla. Este tío es idiota, sonríe como un tonto cuando aparece mi cuchillo y sigue sonriendo cuando se lo clavo en el pecho. No he buscado su corazón, no, quiero que dure un tiempo, su cara adquiere una expresión de incredulidad y como el moribundo que ya es, solo alcanza a decir: anda pero si no es de pega, me has matado. Definitivamente este Vampiro es un cretino que no merece más tiempo y acabo por arrastrar con fuerza la empuñadura hasta llegar a la altura de su corazón. Lo veo caer como una marioneta a la que han cortado los hilos, y queda tendido sobre su capa, del mismo color que la sangre que ya se desliza hacia la cloaca. Algo llama mi atención en su boca abierta, la risa me surge espontánea, ya tengo souvenir de esta noche: sus dientes de falso vampiro.
 Me fundo con la oscuridad mientras emprendo el regreso a casa.  ¡Feliz noche de Halloween!