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lunes, 7 de noviembre de 2011

El ascensor

Imagen de Google



El viejo hotel ya casi no tiene clientes, pero aún conserva su encanto y señorío por eso no es raro encontrar en su vestíbulo parejas muy cariñosas. La mayoría de las veces vienen con urgencia por subir a la habitación, algunas no vuelven a bajar.
El hombre y la mujer que se están absorbiendo con autentico frenesí no aciertan a separarse cuando el ascensor abre sus puertas con un roce apenas perceptible; ofrece su interior de luminoso metal plateado y acoge a los dos que siguen besándose con auténtica avaricia. El elevador cierra sus mamparas metálicas de la misma manera que se abrió, en silencio.
Segundos después unos sonidos chirriantes se filtran a través de las rendijas, no duran mucho, apenas un suspiro. Más tarde el ascensor vuelve de nuevo a  la entrada muy  suavemente. Abre las puertas y emite un estertóreo eructo.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Cienmanos

Ilustración de Juanlu


Hoy es domingo y… ¡toca Cienmanos! Venga, pincha el enlace y disfruta del capítulo 6: Paradoja

Texto:         Daniel (Thanos_Malkav)

Ilustración: Juanlu  


¡No te lo pierdas!

martes, 1 de noviembre de 2011

Diario de Julia: La primera vez

Imagen de Google


Soy fea, por eso y solo por eso razoné que en algo debía destacar y después de muchos años de cavilar sobre este asunto decidí que lo que mejor podía hacer era ser una asesina.
Pero no estaba dispuesta a ser una más, sería la mejor, la más artística. Sí, soy fea pero eso no me anula como artista, más bien me favorece, nada lograría distraerme de mi misión.
El primer asesinato fue un tanto torpe, tengo que reconocerlo, nadie nace enseñado pero no estuvo del todo mal. A pesar de ser un poco chapucero  aportó un buen aprendizaje y entendí que paciencia y buena planificación eran la base de mi futura carrera como ejecutora.
La primera vez fue algo espontáneo, aún andaba dando vueltas a la idea, cuando al pasar delante de un establecimiento tuve la corazonada de que había encontrado a mi futura víctima. Contemplaba distraídamente el escaparate con artículos esotéricos, sin hacerme muchas ilusiones de encontrar el producto para el mal de amores que aquejaba a una compañera de trabajo, cuando desde el interior me llegaron voces estertóreas; un individuo de aspecto desaliñado con semblante alterado gritaba a una dependienta que permanecía con los brazos cruzados, como intentando protegerse, mirando con sorpresa a aquel energúmeno que movía sus brazos como si de un momento a otro fuera a dejarlos caer sobre aquella mujer que no osaba hablar. Apenas entendía lo que farfullaba pero los gritos y su aspecto me cuadraron para decidir que sería un buen ejemplar para estrenarme. Las ilusiones que hasta entonces habían poblado mis fantasías estaban materializándose ante  mí y pasando de ser simples sueños a las circunstancias ideales para romper por fin la rutina de la que nunca creí que me atrevería a salir. No  importaba porque gritaba, ¡fue tan desagradable oírle!, intentar imponer sus razones con semejantes formas sin permitir que la mujer se defendiera. Asumí  que alguien así era fácilmente prescindible.
Permanecí unos minutos más escuchando, quiso la suerte que el individuo se decidiera a salir con el cuerpo tenso y agitando aún los brazos como si quisiera apartar de sí enemigos invisibles. Lo seguí en su nervioso caminar, me deslicé en el ascensor tras sus pasos, nadie me vio, finales de un mes de Julio terriblemente caluroso, primera hora de la tarde.
Preguntó el piso al que iba sin mirarme, el último, le dije, mientras tanteaba en el bolso el hermoso cuchillo que con infinita paciencia había afilado para la llegada de este momento.
Lo sentí, noté su mango suave y cálido y agarré con fuerza.
Fue sencillo, clavé con energía en su abdomen, su cara pasó en un segundo de la furia a la más absoluta de las sorpresas. Ni siquiera sabía lo que le estaba pasando, pero dolía, me lo indicaba la expresión de su rostro que adquirió matices que en aquellos momentos, dado lo improvisado del asunto, no tuve ocasión de disfrutar. Ahora me recreo más.
Lo dejé caer y mientras resbalaba advertí que aquel cerdo me había  manchado la camisa;  un elemento a tener en cuenta en el futuro. Detuve el ascensor y pensé con rapidez, me deshice de  la camisa que guardé en el bolso y agradecí la bendita costumbre que tenía de llevar los hermosos fulares a los que era adicta; fue fácil transformarlo en una prenda que cubrió con bastante eficacia mi pecho. Mientras subía hasta el último piso percibí como aquella pequeña cabina se llenaba del olor metálico de la sangre, abrí la puerta y antes de cerrarla de nuevo una mirada final a aquel muñeco roto que descansaba en el suelo, sonreí ante su aspecto, ridícula postura para acudir al más allá.
Bajé despacio las escaleras hasta la calle, nadie me vio, y con nadie  tropecé, hasta que accedí a la gran avenida. Tomé el metro, me sentía poseída de un gozo lúdico que nunca antes había conocido.
 Había cometido mi primer crimen y comprendí que disfrutaría muchos más, poco a poco iría ultimando todos los detalles para conseguir con limpieza mis objetivos: ser la más grande asesina en serie de este país.
Regresé a casa con una actitud  de absoluto y total desenfreno, ansiosa cogí la camisa y me senté en el sillón tratando de decidir qué hacer con ella. No la quemaría sería una buena decoración, ahí en la pared, dentro de ese vistoso marco.




domingo, 30 de octubre de 2011

Cienmanos

Ilustración Aurora Rua

¡Hola! Como cada domingo ya está aquí el nuevo capítulo de Cienmanos. ¡Venga! espero que disfutes de esta nueva entrega.Pincha el enlace y te llevará hasta allí.

Capítulo 5, texto: Elysa (sí, yo misma, ¡qué nervios!) Ilustración: Aurora Rua

lunes, 24 de octubre de 2011

Maneras de utilizar un gazpacho

Imagen de Google
—Lo cierto es que yo no quería, ¿lo entiende?
—Mi trabajo no es ese, yo no estoy aquí para juzgarte…
—Ya, ya… pero por lo menos puede escucharme, total… usted tiene todo el tiempo del mundo.
—Tanto como eso… tengo mucho trabajo y un horario que cumplir…
—Es igual, no la voy a acompañar, yo tengo que contarle lo del gazpacho, es  lo único que se me ocurrió, le gustaba tanto.
—Pero… qué pinta aquí el gazpacho, mujer no me entretengas…
—Qué no, qué de aquí no me muevo hasta que me descargue de este pesar,  yo no soy ninguna asesina, pero este hombre mío me daba muy mala vida, muy mala, moradita me tenia de los golpes.
—Vale, ya sé que has terminado con el tiempo de tu marido, nadie mejor que yo puede saberlo, pero… ¿qué tiene esto que ver con el dichoso gazpacho?
—Si me deja terminar de contárselo se lo aclaro en un momentito, pero es que no me deja usted…
—Ya te he dicho que mi tiempo es muy escaso, hay muchos que me esperan…
—¡Pues que esperen! Yo no tengo ninguna prisa… como le iba diciendo… donde estaba yo… ¡ah, sí! el gazpacho, le encantaba, a todas horas, en el desayuno, la comida, la cena y entre horas, pero eso sí…
—¡Pero qué, termina ya!
—Así como vamos a terminar, lo que le iba a decir es que le gustaba natural, nada de esos que se compran ya hechos, o sea que me tenía en la cocina un  montón de horas pelando, cortando y mezclando las verduras y… siempre encontraba algún defecto, en treinta años nunca dejó de criticarme, ya sé, ya, era su excusa para las palizas que me daba.
—Un mal tipo, no escogiste muy bien…
—Ya… pero un día me cansé de aguantarle y fue cuando empecé a usar el arsénico, no duró mucho… tomaba tanto…
—Bueno eso ahora ya no tiene importancia, tenemos que irnos…
—¡Ah, no! Ahora  estoy tan bien, disfrutando de la libertad y de esta vida sin miedo, ¡me niego!
—Estás acabando con mi paciencia, nos vamos ya, tengo mucho que hacer…  cuando te dio la primera paliza… ¿por qué no lo dejaste?.
—Y pasarme el resto de mi vida huyendo…  mirando sobre mi hombro por si estaba detrás, no, ¡vaya solución!
—Está bien, dejemos esta estúpida conversación, nos vamos quieras o no.
—No quiero, y no le tengo miedo, además… estoy haciendo gazpacho… ¿no le apetece tomar un poco?
—¡Esto es increíble! ¡Pretendes matarme a mí! ¡A la Muerte!


En Octubre del año pasado comenzó mi odisea por este mundo virtual. Ese es el motivo por el que he subido de nuevo una de mis primeras entradas a la que tengo especial cariño.
En este tiempo he conocido virtual y personalmente a muchas y estupendas personas por eso quiero expresarles mi agradecimiento por leer lo que escribo, por sus comentarios y por su compañía.
A todos los que pasáis por aquí, muchas gracias.

domingo, 23 de octubre de 2011

Cienmanos

Ilustración de Blanca Bk

Como cada domingo ya está aquí ¡¡¡ el cuarto capítulo de Cienmanos!!! No os lo podéis perder…

Pinchad en el enlace y a disfrutar…

Hoy: Capítulo 4, texto: Acuática, ilustración: Blanca Bk

lunes, 17 de octubre de 2011

Noche de ronda

Imagen de Google


La primera vez que noté miedo en el rostro de mi madre fue también la única que conocí a mi abuela. Recuerdo con absoluta certeza sus palabras: ¿Te ha contado tu madre cual es mi trabajo? No, le conteste, no me lo ha contado. Ya… me lo imaginaba, ella los teme ¿Quieres acompañarme y conoces a que me dedico? Claro, le dije, mi curiosidad se había disparado.
Cogió mi mano y salimos a las calles del pueblo donde vivía, la noche invernal ya se había adueñado de todo; apenas alcanzaba a vislumbrar los contornos de las  míseras casitas de aquel territorio. Parecía que éramos las únicas habitantes del lugar, entonces oí a mi abuela vocear una salmodia que nunca he olvidado: Los vivos deben descansar, los muertos ya podéis holgar, venid, venid los que ya habéis dejado de vivir, estas son vuestras horas, así os lo digo yo la que llama a los que ya no respiran…
Varias fueron las veces que repitió aquellas palabras y otras tantas las que yo noté roces furtivos y el frío a mi alrededor, no conseguía ver, pero allí había algo, tan cierto como la fuerza con la que apretaba la mano de mi abuela. ¿Qué te parece lo que hago? me dijo en un susurro, no sé, abuelita, no entiendo porque lo haces… le contesté intentando encontrar sus ojos, imposible, estaba demasiado oscuro. Hay que hacerlo, mi niña, soy la única que puede, yo les entiendo, sé cuales son sus pesares tan bien como que no me quieren mal. Están solos, sus osamentas abandonadas en las cunetas o en la orilla de los caminos y ellos no entienden por qué, quieren estar con los suyos en el mismo suelo y no perdidos y olvidados. Yo les llamo para que vengan y vean a sus familias, para que tengan paciencia y esperen hasta que llegue el momento que podamos desenterrar sus huesos y traerlos aquí con los suyos. Lo hago para que se sientan tranquilos y no asusten a los vivos, que entiendan que no los hemos olvidado.
Seguimos caminando, no sé durante cuanto tiempo, ella repitiendo la misma cantinela hasta que sin avisar tiró de mí y me escondió en su regazo, sus manos apretando mi espalda y mi cabeza hundida en su pecho, algo giraba alrededor nuestro, me era imposible ver pero lo notaba; dejé de temer cuando oí a mi abuela y entendí con quien hablaba: Es tu nieta, ahora ya la conoces, ella te traerá pero tiene que crecer…
Lo siguiente que recuerdo es que regresamos a su casa igual que cuando salimos, agarradas de la mano, y la visión de la cara blanca y descompuesta de mi madre cuando me abrazó con fuerza al cerrar rápido la puerta.

domingo, 16 de octubre de 2011

Cienmanos

Ilustración de Entintades


¡Eh!, ¿os acordáis que hoy toca el tercer capítulo de la Micronovela Cienmanos?
¡Pues venga! Acercaos a leerlo. El texto es de NiñoCactus y la ilustración de Entintades.
Espero que os divirtáis, aquí os dejo el enlace a Cienmanos…

martes, 11 de octubre de 2011

Soñando con Sirenas

Imagen de Google



Sueño con ellas, pueblan mis noches. Desde que se fue Jonás son mi obsesión; yo no creía, no imaginaba que pudieran existir en nuestro mundo tan acelerado y pragmático. Él siempre hablaba de volver a la playa de su infancia donde por primera vez habló con ella y con el paso de los años asumí que era una más de las peculiaridades de su personalidad chispeante y amable. No me importaba; estar con mi amigo era abrir la puerta de la alegría y entrar en un espacio donde todo era posible, donde los cambios para construir un mundo mejor no eran cosa de unos pocos.
El día que se despidió, no presté atención, creí que era una más de las muchas fantasías a las que me tenía acostumbrado. Oí sus palabras pero en realidad no las escuché.
—Pedro, me voy, ven conmigo, busquemos a mi sirena…
—Jonás, déjate de tonterías, no podemos malgastar lo poco que nos queda en viajes fantásticos…
—No entiendes nada… ahora es el momento de no rendirse, yo voy en busca de ella, es mi sueño… no lo dejaré escapar…
—¡Jonás, para ya! ¡Deja de soñar! No existen esos seres, son pura mitología. Acepta esta realidad que otros manejan… no podemos hacer nada…
—¡Quién dice que no…! Nuestros sueños y anhelos, esos no nos lo pueden robar, mi sirena no es una quimera, yo voy en su busca, contigo o sin ti, no espero más…
Lo dejé partir y ahora que sobrevivo navegando en esta existencia fea y deprimente sueño con mi amigo. Lo veo sonreír entre las olas, todavía me llama, pero  no encuentro el camino que me lleve a esa otra realidad donde él persiste y es feliz de la mano de su anhelo.

domingo, 9 de octubre de 2011

¡Cada domingo, un capítulo!

Ilustración Beatriz Barbero-Gil







Nuevo capítulo de la Micronovela colectiva en el blog Cienmanos.

Capítulo 2: Locos y curiosos de Luisa Hurtado González e ilustración de Beatriz Barbero-Gil

Espero que os guste.

lunes, 3 de octubre de 2011

De cómo ciertos cursillos son peligrosos

Imagen de Google



Todo es culpa de la oficina del paro; ellos fueron los que me colocaron en esta disyuntiva. Cuando me avisaron para que me inscribiera en aquel cursillo los pelos de mi nuca se erizaron, siempre me pasa cuando siento el impulso.
No te puedes negar a participar, pero cuando pese a mis protestas me conminaron a acudir al dichoso cursillo me dije a mí misma: Julia que pintas en esto de Técnicas de relajación creativa, quién puede explicarme para que narices va servirme a la hora de buscar trabajo.
El primer día lo llevé bien, diez personas sentadas alrededor de la profesora contando sus neuras, me inventé algo sobre la ansiedad, no sé porque lo hice. Lo que más me molestó es que nadie me avisara sobre lo que iba a ocurrir a partir de ahí, una hora y media tiradas en el suelo sobre una colchoneta de no sé que material a oscuras y oyendo a la vez la musiquita melosa y la voz lenta, muy lenta de la profesora mientras iba musitando: concentraos en vuestros pies, ahora las piernas, seguimos con los glúteos y bla, bla, bla… aspirar por la nariz, expirar por la boca, lentamente y bla, bla, bla… Y así durante todo un mes.
Hoy me ha llamado Pascual el director de la academia donde se realiza el curso, me ha comunicado el fatal desenlace, todas mis compañeras y la profesora han fallecido por causas desconocidas, me ha dicho lo afortunada que soy y que debo estar agradecida a la fiebre que estos días me impidió ir a clase. La policía no tiene ninguna pista, todavía tienen que determinar que es exactamente lo que ha pasado.
Lo que más me fastidia es que ya no me queda ni gota de este veneno tan potente e indetectable, es una suerte que las colchonetas fueran tan porosas.

domingo, 2 de octubre de 2011

Cienmanos

                                          http://microcienmanos.blogspot.com/


Ya está, acaba de nacer. El primer capítulo de la Micronovela conjunta navega por la red. Todos los domingos una nueva entrada de nuestra novela colectiva. Pasaros por allí, seguro que os gustará.

lunes, 26 de septiembre de 2011

A solas contigo


Imagen Google


—Bien, vamos a hablar, esto no puede seguir así…
—De acuerdo ningún problema, pero… no sería mejor que eligieras un paisaje menos espeluznante que este…
—¿No te gusta? Creo que le va muy bien a tu carácter…
—Mujer, eso de que nos tengas sentados en estos cómodos sillones frente a frente y rodeados de toda esta escena apocalíptica, no sé, no me predispone a una conversación entre amigos.
—Tú y yo no somos amigos… pero bien, cambio el escenario, ¿te gusta más este?
—Mejor, sí, mucho mejor, aunque resulta un bosque un tanto tenebroso…
—¡Se queda así! Como personaje eres muy molesto y lúgubre, no puedo crear otro escenario para esta conversación…
—Mujer, si soy así es culpa tuya, yo no lo pedí, tú me imaginaste con toda esta maldad ¿te has preguntado por qué?
—Esa no es la cuestión por la que he creado esta conversación, estamos aquí por tu impertinencia y obsesiva manera de inmiscuirte en todos mis relatos,  ¡tiene que acabar!
—Jajaja, ¡esta es buena! Yo soy tu creación y me manejas a tu antojo, voy y vengo como quieres, mato de la manera que tú decides y siempre acabo lleno de sangre de arriba abajo.
—¡Exacto, ese es tu rol! Te imaginé para un cuento sobre psicópatas, nada más, desde entonces te cuelas en todo lo que escribo creando una atmósfera que me está encasillando, por tanto tienes que desaparecer…
—¡Difícil lo veo, guapa! El mundo que te rodea en la realidad no es que sea un lugar muy agradable en estos momentos. Si analizamos…
—¡Déjate de psicologías baratas! Yo escribo, yo decido y tú desapareces…
—Jajaja, ¿estás segura…?
—Absolutamente, es mi privilegio…
—Entonces… ¿qué hace este hermoso cuchillo en mi mano…?

lunes, 19 de septiembre de 2011

Subasta

Imagen de Google    


—Señoras y señores, buenas noches. Va a dar comienzo la subasta. La de hoy está patrocinada por el Banco Internacional y todos los ejemplares expuestos provienen de diferentes países. Bien, comenzamos con el número H-334, a continuación mi colega les informará de los detalles.
—¡Señoras y señores! Tenemos aquí un excelente espécimen masculino, 35 años, 75 kilos y 1,80 de estatura, como podrán comprobar tiene todo su pelo y una buena forma física sin cicatrices ni tatuajes, dentadura propia y no necesita gafas. Su precio de salida es de 30.000 euros…
—¡Señoras y señores! No me dirán que no es una ganga… por allí veo 31.000, la señora del número 5, ¿hay quién de más? Vamos, vamos… es un buena adquisición 31.500 para el señor 7, ¿hay quién de más? 32.000 para el señor 16. Vamos, vamos ¿hay quién de más? Nadie, nadie… 32.000 a la una, a las dos y a las tres… adjudicado al señor 16, no olvide pasar por caja al terminar la subasta, allí puede recogerlo debidamente equipado.
—Ejemplar M-226, una esplendida hembra adecuadamente capacitada para la reproducción, con generosos pechos como podrán observar y como particularidad una hermosa cabellera pelirroja, natural, no es tintada estimado público. Buena constitución ósea lo que la convierte también en una trabajadora fuerte y de larga duración. Su precio de salida es de 60.000 euros.
—¡Señoras y señores! Hermoso ejemplar ¿verdad? Y el precio no puede ser más ajustado, no me lo negarán ¿no es cierto? Por allí veo 61.000 euros, 62.000, 63.000, ¡caramba! Apenas me dejan respirar….¡70.000 euros al señor 16! ¿alguien da más? 75.000 a la dama del número 32, 80.000 euros al comprador 34. Vamos, vamos… ¡señoras y señores! Es un magnifico ejemplar femenino con muchos posibles usos…81.000 por allí, ¡no! 90.000 para la dama del 32 ¿alguien da más? ¡Vamos, vamos! ¿quién se anima a subir a los 100.000…? ¿no? ¿no hay nadie? 90.000 a la una… a las dos… y… 90.000 a las tres, ¡adjudicada a la dama del número 32! ¡Muy buena adquisición, si me permite decirlo! No olvide pasar por caja al final de la subasta, allí puede recogerla debidamente equipada.
—¡A continuación, señoras y señores… el ejemplar H-335, un adolescente que…



—¿Qué tal va hoy la subasta, querido Carroñero?
—Desde que se aprobó la ley del desahucio total, el negocio va viento en popa… ¿No le parece, querido Presidente del Gran Mercado Global?
—Así es… así debe ser…, mi estimado Carroñero….

lunes, 12 de septiembre de 2011

Presencia

                                                                          Imagen de Google


No di importancia al primer golpe, apenas un ligero “toc” en el respaldo de la silla. Unos minutos después un sutil desplazamiento de las ruedas de mi asiento y otro golpe un poco más fuerte, culpé a la corriente, estaba sola en casa.
Hace un momento he notado un pinchazo en mi espalda, he advertido algo líquido descender por mi espinazo, me duele en el lugar donde he sentido la punzada; los golpes se han vuelto más insistentes, hay una inminencia alarmante en ellos.

Me sentía tan bien cuando esta tarde decidí escribir. Tenía toda la historia dibujada dentro de mi cabeza y las palabras aparecían en el monitor a una velocidad de vértigo, la historia fluía, le inspiración estaba ahí, la sonrisa no abandonaba mi rostro, era feliz. Había conseguido librarme de él, mi obsesivo y malvado personaje, ese que se colaba en todos mis relatos empapándolos de un terror insano. Conseguí crear un armario dentro de mi mente donde con engaños lo encerré. Después eliminé la llave.

No aguanto más esta inmovilidad, voy a girarme…
 

lunes, 5 de septiembre de 2011

Cuento en "La Esfera Cultural"






El día 31 de Agosto pasado publicaron mi cuento "Tango con luna" en La Esferal Cultural y no solo eso, además se puede oír narrado por una hermosa voz. Si os apetece os dejo el enlace para leerlo o escucharlo.

Gracias a todos por vuestra visita y por estar ahí.

http://programalaesfera.blogspot.com/2011/08/tango-con-luna.html




jueves, 1 de septiembre de 2011

Microinvitada en el blog "Diario de Incontinencia"



El amigo Adivín Serafín me ha invitado a compartir su espacio con Maite y su micro “Perspectiva”. Es una propuesta que me ha hecho mucha ilusión y que por supuesto he aceptado. Orgullosa de compartir espacio con Maite os invito a conocernos un poco más en el enlace que os dejo del blog de Adivín Serafín.


lunes, 29 de agosto de 2011

En el espejo

                                                          Imagen de Google



Sé que estoy soñando, lo sé, pero tengo miedo; desde que mi madrastra me regaló este espejo mis noches se han vuelto una pesadilla. Yo no lo quería en mi habitación, pero ella insistió, ver el gesto de tristeza en el rostro de mi padre me llevó a ceder, no sería yo la que rompiera la frágil armonía familiar.
Decidió incluso la ubicación, en la cabecera de mi cama. Las primeras noches me despertaron las voces, una cacofonía sibilina que erizaba el vello de todo mi cuerpo. Lo peor vino después cuando extrañas sombras se arrastraban desde su oscuro reflejo y rondaban alrededor de mi lecho; el terror colapsaba mis músculos impidiéndome la huida.
Sé que estoy soñando, lo sé, pero estos siete enanos que han cargado conmigo hasta el interior del espejo, me aterrorizan. Que me miren fijamente a través de la urna de cristal donde me han colocado hiela mi sangre, agarrota el grito que quiere escapar de mi garganta.
¡Quiero despertarme!

miércoles, 17 de agosto de 2011

¡Vaya nochecita!

                                                                           Imagen de Google



—Buenas noches…
—Buenas noches, si es para pagar debe ir a la máquina…
—No, no, perdone, estoy buscando a mi mujer, hemos tenido una pequeña discusión y nos hemos separado…
—¡Ah! No he visto a nadie, es usted el primero esta madrugada…
—Por favor si viene dígale que me espere aquí, voy a ver si está en el coche…
—Vale, no se preocupe…


—Buenas noches…
—Buenas noches, señora, si es para pagar debe ir a…
—No, no, estoy buscando a mi marido…
—¡Vaya! Hace unos minutos ha estado aquí buscándola, me ha dicho que espere aquí, ha ido al coche a …
—¡No, no, no en el coche. ¡Ahí no!  ¡Todavía estoy en la calle tirada…!
—No entiendo lo que dice, señora, espere que su marido no tardará… ¡señora, señora!, ¿A dónde va?


—Nada, que mi mujer no está en el coche…
—Se han tenido que cruzar, hace unos minutos ha estado aquí, le he dado su recado pero no me ha hecho caso…
—¿Sabe donde ha ido?
—La verdad es que no… me ha dejado con la palabra en la boca, ha dicho algo muy raro de que todavía estaba tirada en la calle…
—¿Qué…? ¡Dios mío…!
—¡Oiga, oiga… dónde va… ¡Qué noche me están dando estos dos…!


—Buenas noches…
—Buenas noches, agente, dígame…
—¿Es usted el vigilante de este parking?
—Sí, señor…
—Y su nombre es…
—Carlos, ¿ocurre algo, agente?
—Sí, estamos tratando de identificar a una mujer que ha sido atropellada ahí arriba, en la calle, ha muerto y no llevaba ninguna documentación…
—¡Dios mío! Hay una pareja que llevan un buen rato buscándose, han discutido, el hombre ha ido por ese acceso peatonal…
—Haga el favor de salir de la cabina y acompáñeme a buscarlos…
—¡Voy, voy…!


—¿Qué hace ese hombre ahí tirado en las escaleras del parking…?
—¡No lo sé, agente! Pero es el mismo que buscaba a su mujer…
—Está muerto, no tiene pulso, por la posición parece como si se hubiera caído por las escaleras…
—¡Hostias… pero que pasa aquí… ¡no puede ser…!
—¡Tranquilícese, no se me ponga histérico…!
—¡Qué me tranquilice, qué me tranquilice! ¿usted está viendo eso…?
—¡El qué tengo que…!
—¿Quiere mirar hacía allí? Mire esos dos que se están besando en mitad del parking… el tipo es igual… que el muerto…, agente…
—¡Ay, madre mía… y ella… es clavada a la muerta de arriba…!
—¡Entonces… se han encontrado!
—Oiga, Carlos… ¡mejor corremos…! ¿no?
—¡Sí, pero ya…!